LA RESPONSABILIDAD

 


    La palabra Responsabilidad, significa habilidad para responder. Responder, sobre todo a los cambios que se producen en los resultados de nuestras acciones, cuando implican a otras personas e incluso a nosotros mismos.

    Todos tenemos una gran capacidad de cambio y de adaptación a nuevos pensamientos y sentimientos. Una prueba de ello es nuestra evolución personal en cualquier aspecto de nuestra vida. Esto ocurre, claro está, si asumimos nuestra responsabilidad.

    No es así si tendemos a "echar balones fuera" o al tan conocido "yo soy así", los cuales limitan en gran manera la modidficación de hábitos y por tanto nuestro progreso personal. Desde la niñez vamos observando que podemos actuar sobre las situaciones y sobre todo sobre nuestra respuesta hacía ellas. Esto hace que nuestra perspectiva sobre los sucesos cambie. Por eso no es extraño que se equipare la madurez con la responsabilidad y al revés, también la inmadurez con la irresponsabilidad.

    Responsabilidad, por tanto es responder por lo que hacemos, pero incluso aquí podemos elegir y decidir.

    La responsabilidad no niega la influencia de diferentes factores o variables en nuestro comportamiento, lo que subraya es la capacidad, en ocasiones con necesidad de un gran esfuerzo, de elegir a pesar de esos factores.

    Querer que alguien se haga cargo de nuestras elecciones es querer seguir viviendo como un niño para que otros elijan por nosotros. No importa que le echemos la culpa a las leyes, al medio, al entorno, a la educación, a lo que nos mandan o nos influyen. Así que, cada vez que veas a alguién que lanza balones fuera para excusar su inacción, rcuerdale lo que significa responsabilidad: capacidad de respuesta.
    Damos respuestas continuamente, elegimos en cada momento actuar aunque, algunas elecciones sean tan rápidas y tan automáticas como los comportamientos que realizamos cuando conducimos o nos sentimos alegres ante un encuentro agradable con un familiar o amigo. Estas respuestas o responsabilidad se automatiza porque nuestro cerebro ha considerado que no es eludible. De igual manera y de forma consciente debemos ser responsables en otras situaciones cambiantes y para las que no tenemos respuestas automatizadas.

Vamos a ejemplos practicos con Rafael Santandreu:
 
Y si eres responsable y buena persona, lo tienes todo "Victor Kuppers"





RECETAS EMOCIONALES

 

Aunque sabéis que no hay recetas, os dejo estas recomendaciones que podemos añadir a nuestro repertorio de ingredientes para gestionar emociones.



















Fuente: Psicopedagogiando

ACTIVIDADES MONTESSORI PARA LOGRAR LA CALMA Y BOLAS ANTIESTRÉS

 

EN BUSCA DE LA CALMA

    En estos momentos atípicos que vivimos, aprovechemos para desarrollar en nuestros niños su capacidad de serenidad y calma ante situaciones adversas. Es fundamental que además de las actividades escolares y de la rutina diaria que llevamos desempeñando con ellos durante estas semanas, apartemos un momento del día para realizar actividades que les ayuden a potenciar estos valores y con ello a prestar atención, reflexionar, evaluar su propio comportamiento, valorar y apreciar el mundo exterior que les rodea y sus circunstancias.

    Existen distintos tipos de enseñanza y una gran variedad de actividades para fomentar estos valores.
A continuación, os describo cinco ejercicios basados en el método Montessori que podéis poner en práctica en vuestros hogares, con el objetivo de desarrollar su capacidad de sosiego en momentos de intranquilidad o cuando ellos lo requieran.

1. El juego del silencio en grupo. Este juego es una adaptación que María Montessori ideó para aulas escolares. 
El juego consiste en apagar la televisión o reproductor de música durante un momento del día y/o la semana o reservar algún lugar dentro de casa donde no lleguen estos ruidos. Posteriormente, el padre o la madre mostrarán un tarjetón o papel con la palabra SILENCIO. Conforme cada miembro de la familia observa la señal dejará de hacer la actividad que se encuentre realizando y permanecerá callado sin mover ninguna parte de su cuerpo. Con esto se pretende ser consciente de todos los sonidos que normalmente no se notan, por ejemplo: el sonido del tic tac del reloj o el zumbido de la nevera entre otros. 
    Después de unos minutos, la persona que guíe la actividad, podrá susurrar el nombre de alguno de los niños y éste deberá levantarse de su sitio muy despacio y caminar de puntillas hasta llegar a donde se encuentre el guía. Esto debe realizarlo tan silenciosamente que nadie pueda oírlo. 
Al finalizar todos pueden comentar y describir los sonidos que escucharon durante el juego.
    Este juego permite que los niños conozcan la paz que proviene de la quietud, además les enseña que el poder del silencio no es automático hay que esforzarse para lograrlo.

2. El juego del silencio individual. Para este ejercicio se necesitará una esterilla individual, una tarjeta con la palabra SILENCIO y un reloj de arena de 1 o 3 minutos. El reloj establecerá el inicio y el final de la actividad permitiendo que el niño/a la realice de forma independiente. Para hacer este ejercicio el niño puede quitarse los zapatos y sentarse en la esterilla frente al tarjetón con la señal de silencio. Mientras transcurre el tiempo el pequeño deberá intentar mantenerse en silencio y quieto en el sitio. Es importante que no se le interrumpa durante toda la actividad y al finalizar, si le apetece, puede expresar su experiencia durante el ejercicio. Este juego ayudará al pequeño a tomar conciencia de su voz interior, prestar atención a todos los pensamientos que le surjan, fomentar su reflexión y calma.

3. Las tarjetas de posturas. Para la realización de esta actividad se deben elaborar unas tarjetas previamente y que estén al alcance del niño/a para que la realice cuando él/ella lo requiera. Estas tarjetas tendrán una foto o un dibujo de un niño realizando distintas posturas a imitar, estas son:

Postura 1: De pie con los brazos cruzados sobre el pecho, simboliza el amor.
Postura 2: Colocar los brazos como si se estuviera acurrucando a un bebé, simboliza cuidar de alguien.
Postura 3: De pie, estirar la mano y el brazo indicando que se sostiene algo, simboliza el verbo dar.
Postura 4. Colocarse de pie y con las manos extendidas como si estuviéramos recibiendo algo, simboliza el verbo recibir.

    También se necesitará una esterilla y un reloj de arena de un minuto. El chico/a podrá quitarse las zapatillas e iniciará el minutero. Después, deberá imitar la primera postura e intentará permanecer tranquilo y en silencio. Una vez finalizado el minuto pasará a la siguiente postura. El reto verdadero del juego es que el niño debe fijarse atentamente en cada detalle de las posturas e intentar imitarlas lo más preciso posible. Al finalizar, y si le apetece al niño, puede expresar cómo se sintió al realizar las distintas posturas. Este juego permite al niño tomar conciencia de su cuerpo, fomentar su concentración, su paciencia y calma.

4. El rincón tranquilo. Este rincón consiste en un espacio pequeño que puede estar en el salón de casa, cerca de una ventana o en caso de tener una pecera puede ser justo enfrente de ella, en donde el niño deberá sentarse en una silla y en silencio observar cada detalle que surja delante de él, como ver un pez dentro de la pecera u observar los árboles a través de la ventana, una bella planta o algún objeto que se encuentre frente a éste. Lo indispensable de este rincón es que el pequeño intente mantenerse en silencio y disfrute de algunas de las maravillas de la naturaleza. Este juego le permitirá al niño potenciar su capacidad de calma y sosiego.

5. Un jardín de piedras japonés. El nombre de este juego surgió mediante el estudio de la cultura japonesa en una clase de preescolar Montessori, en donde se pretendía que los niños conocieran el poder de la serenidad y comprendieran el significado de la belleza de la naturaleza para esa cultura.

Para realizar esta actividad es necesario: un espacio tranquilo en donde se coloque una mesa bajita que esté al alcance del niño. Éste deberá hincarse justo frente a ella. Encima de la mesa se colocará una bandeja de arena y a su lado un cesto con piedras bonitas, una pequeña pala y un rastrillo. Un ejemplo de ello son las herramientas que se utilizan para macetas de interior. Además, un pequeño cepillo, un recogedor y una imagen de una persona limpiando la arena de un jardín de piedra.

    Esta actividad se debe realizar individualmente y en silencio. El niño deberá aplanar la arena con las palmas de las manos lentamente, después tendrá que ordenar las piedras como él guste, colocándolas dentro o fuera de la arena, pero siempre con delicadeza hasta estar satisfecho, después deberá rastrillar la arena de una manera atractiva. Para finalizar utilizará las herramientas necesarias para recoger la arena que se esparza. Este juego permite al niño desarrollar su serenidad, su concentración y le servirá como autorregulación emocional.

Espero que este tipo de actividades os sean de utilidad durante estos días y para el futuro.


                                                                                                            Fuente: Denisse Huerta


Dentro del programa de Inteligencia emocional, vamos a llevar a cabo un taller para la realización de "bolas de la calma". Os animamos a que las realiceis en casa con vuestros hijos-as.
Aquí dejamos los tutoriales para realizarlas:











LAS PALABRAS IMPORTAN

 



LAS PALABRAS IMPORTAN



¿Alguna vez te has parado a pensar en el poder que conllevan las palabras? ¿Reflexionaste sobre aquello que dijiste mientras discutías? Aunque las palabras no puedan tocarse, pueden acariciar o arañar el alma en unos segundos.

Coge una hoja de papel, y arrúgala, estrújala, dóblala o haz una bola de papel, lo que quieras. Luego intenta dejarla como estaba antes.

¿Puedes? ¿Difícil verdad?

Resulta imposible con nuestras manos dejar el papel en el estado en el que lo encontramos. Siguen quedando pliegues y arrugas.

El corazón de las personas es como ese papel, la impresión que dejamos en ellos será tan difícil de borrar como esas arrugas, sobre todo cuando lastimamos con nuestras acciones y palabras. Por impulso, a veces no nos controlamos y lanzamos palabras llenas de odio y rencor, después cuando tenemos un momento de reflexión, nos arrepentimos y desearíamos no haberlas dicho.

Qué distinto sería si pensáramos antes de actuar, o si frente a nosotros estuviéramos solo nosotros mismos y recibiéramos todo aquello que saliera de nosotros.

¡Aprendamos a ser comprensivos y pacientes!

Alguien dijo alguna vez:

Habla cuando tus palabras
 sean 
tan suaves como el silencio