BIENESTAR EN LA ESCUELA. Gestionar emociones, cuidar y conocer nuestro cuerpo y mente. VIVIR y SER FELICES
RISOTERAPIA
¿Qué es la risoterapia?
Técnica psicoterapéutica que busca generar beneficios mentales y emocionales a través la risa. Suele llevarse a cabo mediante actividades en grupo que tienen el objetivo de que los participantes salgan de estas sesiones sintiéndose más positivos, optimistas y, en resumidas cuentas, más satisfechos con sus vidas.
No se considera una terapia, ya que no cura por sí misma enfermedades, sin embargo sus beneficios psicológicos han sido probados en numerosas ocasiones.
La risa
La risa es una manifestación de alegría y bienestar y, en definitiva, una descarga emocional que podría definirse como una reacción psicofisiológica.
Fisiológicamente se caracteriza por las contracciones enérgicas del diafragma, acompañadas de vocalizaciones silábicas repetitivas con resonancia de la faringe, velo del paladar y otras cavidades fonatorias, que son las que producen el sonido particular que caracteriza la forma de reírse de cada uno. Además, estas contracciones son acompañadas por una expresión facial determinada configurada por hasta 50 músculos faciales, principalmente alrededor de la boca, y que puede acompañarse de secreción lagrimal. Por otro lado, la risa pone en movimiento alrededor de 300 músculos diferentes de todo el cuerpo: de la pared abdominal, cabeza, cuello, espalda, hombros, brazos, manos y piernas entre otros. Por último, todo este movimiento corporal es acompañado de una serie de procesos neurofisiológicos asociados, como los cambios respiratorios y circulatorios. Internamente la risa se acompaña de una sensación subjetiva conocida como hilaridad, cuyo goce se ha comparado con el de la actividad sexual y otras reacciones placenteras del organismo.
Tipos de risa
La risa puede dividirse en risa espontánea, aquella que surge de forma natural como expresión genuina de las distintas emociones humanas, como por ejemplo aquella asociada a la alegría, la diversión o el humor. En contraposición a esta se encuentra la risa ensayada, la cual se obtiene voluntariamente y sin motivo alguno que la justifique. Por otro lado, la risa estimulada, es aquella consecuencia de la acción física o que refleja determinados estímulos externos, como las cosquillas. Luego, la risa inducida es producto de los efectos de determinados fármacos o sustancias psicotrópicas como el alcohol, la cafeína, las anfetaminas o el cannabis, entre otras. Finalmente, la risa patológica es específica de lesiones del sistema nervioso central como consecuencia de varias enfermedades neurológicas transitorias o persistentes; esta última no está vinculada a cambios emocionales y no hay control voluntario sobre su duración, intensidad o expresión facial. A veces viene acompañada de «llanto patológico»
Técnica de la risoterapia
Esta moderna técnica de la medicina alternativa centra su interés en los dos primeros tipos de risa, pues la risa ensayada se torna divertida y contagiosa al poco rato de practicarla, y puede hacer brotar la risa espontánea y potenciar su intensidad y duración. Como el cerebro no acierta a distinguir entre una y otra, ambas se asocian indistintamente a beneficios similares para la salud. La técnica de la risoterapia consiste en la utilización de diferentes ejercicios, actividades y dinámicas a través de las cuales una persona o un grupo de personas es conducido a un sentimiento de desinhibición que le haga llegar al binomio risa ensayada-risa espontánea, lo que le llevará a experimentar sus beneficios físicos, psíquicos, emocionales y espirituales.
Las clases suelen dividirse entre una parte teórica, en la que se repasa todo lo referente a la risa, y otra parte práctica consistente en estiramientos, ejercicios de comunicación, con el objetivo de que los asistentes se desinhiban y se cree complicidad entre ellos, y distintas técnicas que trabajan alcanzar el estado óptimo para llegar a la mejor risa, aquella proporcionada por una carcajada intensa y pura.
Ventajas
Aunque la idea de que la risa repercute positivamente en la salud no es nueva, ha sido durante las últimas décadas cuando han proliferado diversos tratamientos e intervenciones clínicas relacionados con el humor y la risa, lo que ha aumentado el interés y las investigaciones científicas al respecto.
En primer lugar, la risa puede generar cambios fisiológicos directos en los sistemas musculoesquelético, cardiovascular, inmunológico y neuroendocrino, los cuales se asocian a un efecto beneficioso a corto y largo plazo. Además, esta puede conducir a estados emocionales más positivos, los cuales tendrían a su vez efectos beneficiosos directos sobre la salud, o podrían contribuir a una percepción subjetiva de mejor salud y calidad de vida. Por otra parte, la risa puede optimizar las estrategias para combatir el estrés y la ansiedad, así como elevar la tolerancia al dolor subjetivo y finalmente, puede aumentar las competencias sociales de un individuo, que en consecuencia se mostrará más cercano y con más satisfacción en las relaciones sociales, lo que además puede causar efectos inhibidores del estrés y estimuladores de la salud.
Desventajas
Los efectos negativos de la risa sobre la salud son muy limitados. En casos concretos se ha escrito la aparición de un síncope inducido como efecto secundario; sin embargo, sus contraindicaciones son prácticamente inexistentes, aunque se aconseja tener precaución en pacientes con determinados procesos, como cirugías recientes, cardiopatías o desprendimiento de retina.
Historia de la risoterapia
Antiguamente, aunque no estuviera demostrado científicamente, se creía como hoy en el poder que tenía la risa para influir en el cuerpo, sobre todo porque los estados de ánimo alegres creaban una predisposición favorable para la curación corporal. En China los taoístas incluían en su filosofía la creencia de que la salud de una persona era proporcional a las veces que se reía durante el día. En la Edad Media, la actuación de los bufones durante las comidas se hacía con el fin de facilitar la digestión en los comensales, asociada a la hilaridad provocada por este. Más tarde, fueron muchos los expertos que, como Richard Mulcaster y Robert Burton, comenzaron a recomendar la risa como ejercicio o como método terapéutico. El propio Sigmund Freud atribuía a la risa el poder de liberar el organismo de energía negativa.
Jose Carlos Vazquez
Psicologo y dramaturgo
Taller de Risoterapia. Orquesta de la risa
¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTROS HIJOS EN EL APRENDIZAJE ESCOLAR? La disciplina positiva nos ayuda.
¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTROS HIJOS EN EL APRENDIZAJE ESCOLAR?
El papel de los padres y madres ante el aprendizaje en los niños es fundamental, hasta la adolescencia son sus mayores referentes. Una actitud correcta, con una correcta exigencia, una correcta motivación y una paciencia infinita son los ingredientes para conseguir que nuestros hijos aprendan de una forma integral y no desarrollen conductas de rechazo frente a los aprendizajes escolares.
Como creo que es difícil dar consejos, me voy a centrar en analizar aquellas conductas, que sin darnos cuenta llevamos a cabo y que perjudican en gran manera o entorpecen el aprendizaje de los niños. Evidentemente no las hacemos con mala intención, en la mayoría de los casos no disponemos de la suficiente información y ante la duda posiblemente aplicamos lo que hicieron con nosotros. Pero hemos de tener en cuenta que el contexto, las posibilidades y los recursos no son los mismos ahora que en nuestra niñez. Por lo que, evidentemente, la actitud frente a ellos no puede ser la misma.
Vamos a analizar algunos errores que cometemos:
1. Hacer los deberes de los niños: Muchas veces los padres, casi sin darnos cuenta, terminamos haciendo los deberes de los niños. No quiere decir que los escribamos nosotros, no, pero les damos las respuestas a las preguntas que no conocen, en lugar de ayudarles a encontrar la respuesta por ellos mismos. Este es un error a evitar.
Entonces: Es cuestión de PACIENCIA. Lo que debemos hacer es darles el tiempo y los recursos para que puedan hacer los deberes, motivarles, facilitarles un lugar adecuado y respetar ciertos descansos para que puedan seguir con fuerzas.
2. Dar premios a las notas: El trabajo y el esfuerzo en el aprendizaje escolar debe ser una obligación de los niños, por lo tanto, sacar buenos resultados curriculares no debería ser premiado con regalos inmediatos. Si lo hacemos, el objetivo del niño no será el placer y la ventaja de aprender nuevos conocimientos, sino el regalo en sí mismo.
Entonces: Se debe premiar el esfuerzo, más que los resultados en forma de calificaciones (aunque suelen coincidir). Se debe halagar la satisfacción por el trabajo bien hecho. Al principio cuesta un poco, más aún cuando se le ha acostumbrado al premio inmediato. Este cambio es beneficioso a la larga. Pensad que de pequeños los premios cuestan poco, pero cuando lleguen a la adolescencia nos falta sueldo para comprar los premios.
3. Resolver todos sus problemas: A lo largo de la vida escolar los niños y niñas tendrán que enfrentarse a diversos problemas, ya sea un exceso de deberes, problemas con compañeros o profesores con los que no encajan. Debemos enseñar a los niños a enfrentarse a ellos, a afrontarlos y solventarlos cuando sea posible. Si les sobreprotegemos en exceso, no los preparamos para el futuro. Además, creamos en ellos un sentimiento de inseguridad que será difícil de superar.
Entonces: Debemos darles herramientas para que ellos solos solucionen sus problemas. También darles confianza para que nos los cuenten y poder aconsejarlos. Pero nunca resolverlos nosotros, el efecto secundario es la creencia de que ellos no son capaces y por tanto una baja autoestima que arrastrarán mucho tiempo. Eso sí, debemos estar atentos, muy atentos a las señales cuando algo no va bien.
4. Saltarse el modo de aprendizaje del niño en la escuela: "Yo aprendí a multiplicar así, hazlo de esta forma". Los padres interferimos en ocasiones en el aprendizaje en la escuela del niño intentando imponer nuestro modelo educativo y pasando por alto la metodología de la escuela. Sea buena o mala para nosotros, hemos de respetar que son otros tiempos y las metodologías cambian, normalmente para mejor.
Entonces: Dejemos de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, no siempre es así, debemos estar abiertos a nuevas metodologías y respetar el trabajo en la escuela. A veces sin pretenderlo provocamos el desinterés de nuestros hijos ante determinadas materias (recordad que los padres son los referentes más importantes, sobre todo en la Educación Primaria).
5. Exigirles demasiado: En ocasiones queremos que los niños sean genios, que saquen las mejores notas, que sean mejores de lo que fuimos nosotros. Esto provoca la angustia, el estrés y la frustración de los niños.
Entonces: Respetar sus ritmos. Debemos alentarlos, animarlos siempre desde el amor. Evitemos transmitirles angustia o estrés. Y sobre todo no los comparéis con nadie, el efecto es devastador en su autoestima y les hace sentir que no son dignos de ser queridos por sus padres.
6. No interesarse por los asuntos escolares: Debemos estar al día de lo que ocurre en la escuela, es fundamental para poder ayudar al niño. Debemos saber qué están aprendiendo, cómo, quién en su profesor, reunirnos con él de forma habitual, conocer con qué amigos juega, si le gusta o no la comida del comedor, cosas triviales pero de gran importancia en la vida de un niño. Debemos interesarnos por TODOS los asuntos escolares, no solo en las notas de los exámenes y en los deberes. Los niños no deben sentir que todo está centrado en las notas. (aunque para los padres es importante, lo sé, pero si las notas no son buenas, les haremos sentir incapaces, ya que centramos todo en eso).
Entonces: Preguntar e interesarnos en la vida de nuestros hijos. Eso quiere decir que debemos preguntar otras cosas de cómo ha pasado el día antes de la pregunta del millón: ¿Qué deberes tienes hoy? O ¿Qué nota has sacado en matemáticas?
7. Utilizar los deberes escolares como castigo: Las tareas escolares, sobre todo cuando son excesivas pueden ser un castigo, pero es absolutamente contraproducente castigar al niño a hacer más multiplicaciones o a escribir una redacción. Entenderá que es algo negativo.
Entonces: Los castigos se deben utilizar bastante poco, es siempre mejor halagar o premiar con cosas no materiales (ir al cine, al parque, a visitar a los primos, etc.) Si nos pasamos en los castigos, producen tolerancia y no sirven de nada.
8. No hacer refuerzo positivo: Todos los niños necesitan oír lo bien que lo están haciendo, lo mucho que se esfuerzan, porque será el motor que les haga persistir en el trabajo. Ahora bien, siempre halagos fundamentados.
Entonces: Utilizad siempre el refuerzo positivo ensalzando siempre el trabajo y el esfuerzo. A largo plazo, veréis los logros que son capaces de hacer.
9. Hacer que todo gire en torno al estudio: El estudio y el colegio son importantes, pero no lo son todo en la vida del niño. Aunque es importante para nosotros que estudien, para que estén bien preparados en el futuro, ellos aún no son capaces de entenderlo. Hablar constantemente del estudio o poner demasiadas expectativas en ellos y vivir sólo para los estudios hará que los niños aborrezcan todo lo relacionado con ellos.
Entonces: Debemos interesarnos por otros aspectos de la vida de nuestros hijos. Preguntarles cómo se sienten, qué amigos tienen, con quien están en la escuela, si ha ocurrido algo con algún compañero, si ha pasado algo gracioso o si les ha gustado alguna clase… Eso no quiere decir que dejemos de interesarnos por los estudios de nuestros hijos, pero debemos procurar que sea en su justa medida.
10. Disfrazar la pereza: Hay niños a los que le cuesta ponerse a trabajar. No debemos disfrazar y más delante de ellos, que está relacionado con el cansancio.
Entonces: Debemos potenciar el placer por el trabajo bien hecho, empezando por lo más difícil y terminado con las tareas que mejor se les dan. Si es necesario hacer pequeños descansos. En estos casos debéis tener mucha paciencia y firmeza, procurando no llegar al enfado.
Como podéis ver el papel de las familias es muy importante en el desarrollo de los alumnos. La comprensión, ánimo, valoración personal y estímulo para el estudio es fundamental. Desde la disciplina positiva se recomienda tratar a nuestros hijos con amor, pero también con firmeza. Debemos practicar la exigencia, pero desde el cariño no desde el castigo. Recordad que la mayoría de los castigos no consiguen que nuestros hijos hagan mejor las cosas, al contrario, lo único que producen en ellos es resentimiento hacía nosotros (en la mayoría de los casos el castigo es un fiel reflejo de nuestra frustración al comprobar que no han hecho lo que nosotros queríamos).
TENED SIEMPRE EN CUENTA QUE PODEMOS PERDONARNOS SI EN ALGÚN MOMENTO NOS EQUIVOCAMOS.NO SE TRATA DE SER PADRES Y MADRES PERFECTOS, SE TRATA DE QUERER A NUESTROS HIJOS.
Maria Dolores Abril Caballero
Bibliografía:
Disciplina positiva para adolescentes. Jane Nelsen y Lynn Lott. Ed. 2003
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