JUEGOS PARA TRABAJAR EL CONTROL EMOCIONAL EN LOS NIÑOS


El autocontrol es esencial en cualquier momento de nuestras vidas. Habla de nuestra posibilidad de regularnos, de marcar nuestros propios límites y de ser respetuosos y asertivos con quienes nos rodean. A su vez, esta habilidad también tiene que ver con las buenas relaciones, con la calidad de nuestros vínculos y con la integración social.Por último, según diferentes investigaciones, el autocontrol también está vinculado con un mejor rendimiento académico. Aquí os presento algunos juegos para trabajar este control emocional en los niños.

1. Me convierto en globo

Una de las primeras cosas que podemos enseñarle a los niños es a respirar. Cuando el cerebro está colapsado de emociones, la respiración aporta ese influjo para ayudar a restablecer la calma. Entonces, de acuerdo con la edad, podemos pedirle al niño que se infle como un globo lo más que pueda y, luego, poco a poco, que empiece a soltar el aire. Si es posible, podemos guiarlo para que al respirar piense en cómo se siente y que al soltar el aire, imagine alguna emoción o situación agradable.

Jugar a “inflarse como un globo” es un buen ejercicio para aprender a controlar la respiración, lo cual es clave para restablecer la calma.


2. Juego de estatuas o “congelado”

Esta dinámica les permite a los niños explorar y moverse en el espacio a su antojo, siempre y cuando suene la música de fondo. Cuando se detiene la melodía, los pequeños deben quedarse quietos en la misma posición en la que estaban. Solo podrán moverse cuando la música, inicie otra vez. En reemplazo de ella, también podemos dar la orden de que se queden como estatuas o congelados.

3. Técnica del semáforo

Si bien se trata de un juego, es una técnica muy empleada, ya que permite sentar las bases para la regulación emocional y el autocontrol. Se trata de dibujar un semáforo en un papel e indicarle al niño que el color verde representa la conducta correcta y deseada; el amarillo nos envía una señal de alarma, de que estamos en el límite entre lo correcto y lo incorrecto; y el rojo implica detenerse totalmente, por nuestro bien y el de otras personas.
Al principio, podemos ser quienes le indiquen los colores del semáforo y, a medida que crecen, serán los menores quienes van a autoevaluar su comportamiento. La técnica se puede enriquecer con una lluvia de ideas sobre cuáles son las mejores acciones a considerar cuando queremos calmarnos. Por ejemplo, respirar o contar hasta 10, entre otras.

4. Juego de contrarios

Tiene como objetivo pensar en nuestras propias emociones y también considerar las de los demás al momento de actuar. Se realiza de la siguiente manera:

Se fabrican dos sombreros de papel.

Se forma una pareja para el juego y se ubican frente a frente.

Uno de los niños se coloca el sombrero y le ofrece el otro a su compañero.

Quien inicia el juego debe realizar una actividad y su par, debe mirarlo y realizar la acción opuesta. Por ejemplo, si el niño llora, el otro debe reír; si permanece en silencio, el otro tendrá que hablar.

En el juego de contrarios, dos niños enfrentados deben realizar acciones opuestas. El objetivo es que cada uno pueda pensar en sus emociones y considerar las del compañero.


5. Simón dice

Este clásico nos ayuda a cumplir con las reglas y a controlar nuestros movimientos y deseos. Tiene que haber un coordinador o guía que dé las instrucciones, como por ejemplo: “Simón dice que saltemos, que lloremos, que gritemos, que bailemos, que nos quedemos en silencio, que cantemos o que cerremos los ojos”. Los niños deberán acatar y realizar cada una de las consignas. La idea es que se puedan intercalar algunas que impliquen mucha acción con otras que requieren frenar y calmarse. De esta manera, los pequeños se verán tentados a seguir con una acción de movimiento, pero luego deberán mantenerse en silencio y quietos en lugar. Así, poco a poco, comienzan a ejercitar el autocontrol.

6. Juegos de carreras

No necesita ser el típico juego de carros de carreras, sino que puedes utilizar animales como ejemplo y así, practicar diversos movimientos, fuerza y velocidad. Por ejemplo, diles a los niños que tiene que ir rápido como una liebre, lento como tortugas o saltando como ranas. De esta forma el cerebro de los pequeños comienza a guiar sobre lo que su cuerpecito tiene que hacer.

6. Juegos para el equilibrio

Dibuja una línea muy delgada en el piso con una tiza o usad un cordón fino estirado sobre el suelo. Imaginad que sois son artistas de circo que debéis cruzar esa línea sin caerse. Esto generando una reflexión en los niños acerca de cómo están moviendo su cuerpo al tiempo que mejoran el equilibrio. Al tener que realizar este juego casero con mucho cuidado, estaremos trabajando el AUTOCONTROL (pues los niños tienen que contener sus impulsos a salir corriendo para cumplir su objetivo de cruzar por la cuerda floja).


7. El juego de las sillas

Con el juego de sillas musicales la idea es ir bailando alrededor de las sillas y cuando la música se detenga buscar una silla libre para sentarse. Este es un juego movido pero también mental, ya que, una vez que se ha trabajado el control corporal es necesario trabajar el control cognitivo y para ello, las tareas de inhibición son ideales. Con esto nos referimos a comenzar una tarea y luego detenernos para empezar algo nuevo.

Como variante, podemos probar el juego del Stop musical. Este es parecido a la actividad anterior, pero en lugar de bailar alrededor de las sillas y buscar una libre cuando la música se detenga, los niños bailan de forma libre y deben congelarse como estatuas una vez que deja de sonar la canción. Esto facilita tener un mejor empleo de sus reflejos, pues irán tardando más en detenerse cuando empiezan a jugar, hasta que logren parar con el silencio.

8. Juegos go - no go

Estos juegos caseros, conocidos popularmente como go - no go, se basan en hacer lo contrario a la instrucción dada por una persona. Por ejemplo, si esa persona da un golpe en la mesa, entonces los niños deben dar dos y si la persona da dos golpes, entonces los pequeños dan uno solo. O al mostrar una foto de un gato, los niños deben decir 'perro' y viceversa. Lo que se pone a prueba en este juego es detener la respuesta automática (e impulsiva) hacia lo que están viendo y en su lugar, hacer otra acción diferente.

9. Viaje al equilibrio

El juego es una dinámica educativa que tiene como finalidad, ayudar a los niños a reconocer sus sensaciones de activación y de calma, así como saber llevar su cuerpo hacía el estado de calma, en definitiva desarrollar su autocontrol.

Explicamos a los niños y niñas lo siguiente: “Nuestro cuerpo puede estar activo o relajado (mientras explicamos ajustamos el tono de voz y los gestos, cuando decimos activo subimos el tono y hacemos movimientos, cuando decimos relajado bajamos el tono de voz y nos quedamos quietos). Dependiendo de la actividad que vayamos a hacer tenemos que estar activos o más relajados.”

Dibujamos en una pizarra o en un lugar visible por todos, la línea de activación.

Les explicamos lo siguiente: “El 0 significa que estamos relajados, dormidos, el 5 es un nivel intermedio como por ejemplo cuando hacemos los deberes tenemos que estar activos para no dormirnos, pero no mucho para poder hacer la tarea sentados.

El nivel 10 significa que estamos muy activos moviéndonos sin parar. Ahora vamos a aprender a pasar de estar muy activados en el 10, a estar poco activados, en un 1.

Para eso vamos a poner música mientras suena la música tenéis que moveros por la sala, dando saltos y palmadas, muy muy activos, y cuando la música pare, tenemos que parar, quedarnos quietos, cerrar los ojos y los puños.”.

Hacemos la dinámica, varias veces. Y cuando termine hacemos un debate para que nos cuenten, cómo se han sentido y si les ha resultado sencillo cambiar su nivel de activación.

10. Somos caracoles

Este juego es muy sencillo, y se basa en simular que somos caracoles y que debemos hacer los movimientos con gran lentitud, como se mueven estos animales.

Esto permite tener mayor conciencia del cuerpo y control del mismo, además de que requiere que se esté concentrado en lo que se hace. Podemos agregar también un circuito con obstáculos y simular los movimientos del caracol, para hacerlo más divertido.

11. Detener el baile

Uno de los juegos más divertidos y con el cual seguramente tendrán varias risas es detener el baile. Este consiste en poner alguna musica  movida y divertida que todos deben bailar, y en un determinado momento, alguien debe detener la música, y junto con esto los movimientos deben parar.

Es como quedarse congelados durante el tiempo de silencio y, una vez que la música vuelve a sonar, continuar el movimiento que se estaba realizando. Esto se hace a lo largo de todo el juego variando con los intervalos de tiempo durante los cuales se detiene la música.

12. Nombra el color

Para este juego necesitas páginas en las que estén los nombres de los colores escritos pero pintados con otro color diferente, por ejemplo: escribe azul, pero con las letras en rojo.

El juego consiste en mostrar estos colores y que los niños digan el color de las letras de la palabra, pero sin leerla. Con los más pequeños puedes usar un color de fondo y uno principal y pedirles que nombren alguno.

13. Carreras

Las carreras pueden ser muy divertidas, además de darnos la oportunidad para trabajar el autocontrol. Una idea genial es ir indicándoles hacer la carrera como determinados animales.

Por ejemplo: ve del punto A al B saltando como un conejo, llega hasta tal sitio caminando como una tortuga, corre como una gacela, etc.

14. Juegos de mesa

Compartir juegos de mesa es una excelente opción para trabajar el autocontrol, y lo mejor de todo es que hay muchas opciones disponibles.

Prueba primero con algunos juegos sencillos que no requieran de mucho tiempo y conforme se vaya adaptando, incluye juegos que sean más largos.

15. La cuerda floja

Se trata de jugar a ser equilibristas en un circo, pero obviamente no lo colocarás en las alturas.

Solo debes colocar una cuerda en línea recta en el suelo y pedirle a los niños que caminen sobre ella sin salirse, colocando un pie a la vez. También puedes pedirles que hagan movimientos de equilibrio sobre un solo pie para asombrar a su público.

 

 ALIMENTACIÓN EN NIÑOS-AS CON 
TEA



Más de la mitad de los niños y niñas con trastorno del espectro del autismo (TEA) presentan disfunciones o dificultades alimentarias: son muy selectivos con la comida, rechazan determinados alimentos o manifiestan otros comportamientos disruptivos.

Algunos niños ingieren un número muy reducido de alimentos e incluso, en algunos casos; otros solo aceptan alimentos de un determinado color o de una determinada forma; y algunos rechazan los sólidos y su dieta se limita a comer únicamente triturados hasta edades muy avanzadas, en algunos casos hasta la adolescencia y la vida adulta.

Estas conductas alimentarias se deben, en la mayoría de los casos, a alteraciones sensoriales (híper y/o hipo sensibilidad), y a comportamientos rituales y repetitivos que caracterizan a los trastornos del espectro autista. 

Sin hacer grandes modificaciones dietéticas, podemos ayudar a nuestros hijos-as con pequeños cambios:

Evitemos el azúcar

Hay suficiente evidencia científica para asegurar que el consumo de  azucar afecta el comportamiento de los niños, por lo que, si se elimina de la dieta, las variaciones en su comportamiento pueden disminuir de manera drástica. Las ocasiones especiales, como los cumpleaños o las celebraciones familiares pueden ser complicadas, pero lo son menos si tanto los padres como el niño están preparados. A nadie le gusta que le señalen con el dedo, así que una alternativa puede ser llevar un bizcocho casero acorde a las necesidades de tu hijo o llevar un snack de emergencia en el bolso.

Lleva un diario detallado

Tener un diario muy bien detallado con la comida que consume el niño-a y su comportamiento es de gran ayuda. Si detectas un cambio, puedes revisarlo para ver si ha habido algún cambio o el niño ha comido algo fuera de lo habitual. Conviene recordar que algunas reacciones no son inmediatas por lo que es útil revisar las 72 horas previas a la reacción para encontrar la causa. El diario puede servir también para determinar qué alimentos son seguros para el pequeño, ya que cada niño-a es diferente.



Ingredientes alimentarios que deben evitar los niños con TEA o TDAH

  • El glutamato monosódico (GMS) es un ingrediente alimentario que debe evitar, ya que es muy similar al azúcar. Consumir grandes cantidades de glutamato monosódico puede sobreestimular el cerebro y provocar hiperactividad. Muchos alimentos excesivamente procesados contienen glutamato monosódico como potenciador del sabor. 
  • Los ingredientes artificiales son otro ingrediente alimentario que debe evitar. Evite los alimentos con colorantes como la tartrazina, aromas, aditivos y conservantes artificiales. Es bueno evitarlos para todas las personas, pero especialmente para estos niños-as. También pueden irritar el estómago y alterar el procesamiento emocional normal.
  • Lácteos: la proteína de la leche (caseína) genera un efecto opioide modificando el comportamiento en un grado más o menos importante. Esta proteína también daña al intestino.
  • Las toxinas.  El mercurio se encuentra a menudo en el pescado de gran tamaño, lo cual es bueno con moderación, pero puede ser muy perjudicial en grandes cantidades. También deben evitarse los bifenilos policlorados (PCB), que suelen encontrarse en los productos lácteos, y los pesticidas que se encuentran en los productos sin lavar, ya que pueden tener efectos adversos sobre el cerebro y el sistema inmunitario.
  • El gluten. En muchos casos suele causar sensibilidad y trastornos estomacales. También puede disminuir la coordinación motora y del pensamiento. También se sabe que el gluten provoca una disminución de las bacterias buenas en el sistema gastrointestinal. Esto puede causar problemas de estrés y ansiedad.
  • Aspartamo (edulcorante). El consumo continuado puede provocar dolor de cabeza y otras alteraciones del cerebro. Está presente en refrescos o chicles sin azúcar.
  • Estimulantes: como el chocolate o los refrescos de cola (sobre todo si hay hiperactividad).

   

¿Qué debe contener una buena dieta en estos niños-as?

Una dieta sana significa comer alimentos integrales como fruta y verdura fresca, carne, huevos, legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales. .

Vitaminas, ácidos grasos y minerales beneficiosos:

Omega-3

Vitamina B12

Vitamina B6

Vitamina C

Magnesio

Vitamina D

Zinc

Los omega-3 ayudan a combatir la inflamación del organismo. Los omega-3 se encuentran en una gran variedad de alimentos: Pescado azul ( preferentemente de tamaño pequeño, sardina, boquerón...). Huevos de corral. Carne de vacuno alimentado con pasto. Pollo de corral.

La vitamina B12, la vitamina B6, la vitamina C y el magnesio, ayudan al sistema nervioso. Las verduras de hoja verde oscura, los garbanzos, el pescado azul, los pimientos, los cítricos, el brécol y la coliflor tienen un alto contenido en vitamina B6 y vitamina C.

La vitamina D, especialmente la vitamina D3, mejora en gran medida la capacidad de atención y la coordinación ocular.

Por último, el zinc, que puede obtenerse a través de mariscos, judías, guisantes, anacardos, lentejas y almendras.

Os recomiendo la lectura de esta guía de intervención ante los trastornos de la alimentación en niños-as con TEA




GUIA TRASTORNOS ALIMENTACIÓN EN NIÑOS-AS CON TEA



 


GIMNASIA CEREBRAL
 A estimular ambos hemisferios

La gimnasia cerebral o brain gym es un método creado por el doctor Paul E. Dennison en los años sesenta para reforzar la concentración y mejorar la atención haciendo uso de ambos hemisferios cerebrales.

 Consiste en hacer movimientos con el cuerpo para mejorar habilidades, perfeccionar destrezas y resolver bloqueos, creando así conexiones neuronales nuevas que activan las áreas del cerebro. Este método está basado en la teoría del cerebro triuno, de Paul MacLean, que responde a una clasificación basada en la evolución del ser humano como especie, y resulta muy útil en el ámbito educativo.

El cerebro triuno está conformado por el cerebro reptiliano, encargado de organizar y procesar las funciones relacionadas con los comportamientos de rutinas y hábitos; el límbico, o la parte emocional, que se ocupa de los sentimientos o deseos, y por el pensante o neocórtex, que es la base del pensamiento humano, el cual nos diferencia del resto de los animales, se encarga del pensamiento racional y creativo, el lenguaje, la planificación, etc. La integración de estas tres partes y el uso de los dos hemisferios estimula el desarrollo equilibrado del cerebro, asegurando el funcionamiento y rendimiento óptimo de todas nuestras capacidades y pensamientos.

En un inicio, la gimnasia cerebral se implementó en niños y adultos que presentaban dificultades del aprendizaje, como déficit de atención, dislexia o TDAH. Sin embargo, puede ser aplicada en todas las personas para mejorar aspectos como la coordinación física y el equilibrio, el manejo del estrés, la memoria y la comprensión; para sentirse motivados, mejorar la actitud y el comportamiento.

Está técnica se basa en la combinación de ambos hemisferios cerebrales, ya que, generalmente nuestro cerebro suele asignar tareas a un hemisferio específico, actuando unilateralmente, recibiendo datos, pero no procesándolos, lo que puede generar bloqueos mentales. Para esto, conviene realizar una gama de ejercicios mentales que combinen las actividades mente/cuerpo para lograr el equilibrio, como por ejemplo, realizar actividades cotidianas de una forma distinta a la que estamos acostumbrados, hacer uso de nuestra mano no dominante, como escribir, abrir la pasta de dientes, enjabonarnos al bañarnos, , abrir las puertas, entre otros.

A través de la práctica de estos ejercicios mentales, se pueden obtener algunos resultados como: mejora del aprendizaje, incremento de la creatividad y de la concentración mental, aumenta la memoria, estimula y activa el trabajo del cerebro y las neuronas, mejora en la resolución de problemas, entre otros.

¿Por qué los ejercicios cerebrales para niños?

Porque a través de las estrategias físicas y mentales que ofrece esta práctica estarás beneficiándolos enormemente, fomentando el uso de ambos de sus hemisferios cerebrales.

En este sentido, los ejercicios físicos sencillos ayudan a estimular el flujo de información para el cerebro y el cuerpo. Tal es el caso de:

Movimientos de lado a lado: movimientos de derecha a izquierda o laterales, que ayudan a nuestra coordinación hemisférica.

Movimientos de arriba a abajo: sirven para ejercitar el pensamiento abstracto y emocional.

De adentro hacia afuera: ayuda a poder soltar el cuerpo y por ende el estrés, ya que éste actúa como un inhibidor del movimiento.

Veamos cómo ejercitar el cerebro:

1. Gateo cruzado

Tocar enérgicamente la rodilla izquierda con el codo derecho y viceversa. Activa el cerebro para mejorar la capacidad media visual, auditiva, kinesiológica y táctil. Favorece la concentración. Mejora la coordinación.

2. La lechuza

Poner una mano sobre el hombro del lado contrario, apretándolo firme, y girar la cabeza hacia ese lado. Repetir el ejercicio con el otro lado. Estimula la comprensión lectora.

3. Doble garabateo

Dibujar con las dos manos, al mismo tiempo, hacia adentro, afuera, arriba y abajo. Estimula la escritura y la motricidad fina.

4. Botones del cerebro

Poner una mano en el ombligo y con la otra mano dibujar “unos botones imaginarios” en la unión de la clavícula con el esternón (como hacia el pecho), haciendo movimientos circulares en sentido del reloj. Estimula la vista. Mejora la coordinación bilateral.

5. Bostezo enérgico

Poner la yema de los dedos en las mejillas, simular un bostezo y hacer presión con los dedos. Estimula la expresión verbal y la comunicación. Oxigena el cerebro, relaja la tensión del área facial.

6. Ocho perezoso o acostado ( elefante)

Dibujar imaginariamente o con lápiz y papel, unos ochos grandes “acostados” (de manera horizontal: ∞). Se comienza a dibujar en el centro y se continúa hacia la izquierda, se vuelve al centro y se termina el ocho al lado derecho. Estimula la memoria y la comprensión.

7. Sombrero del pensamiento

Poner las manos en las orejas y tratar de “quitarle las arrugas” empezando desde el conducto auditivo hacia afuera. Estimula la capacidad de escucha. Ayuda a mejorar la atención, la fluidez verbal y a mantener el equilibrio.


Os recomiendo visualizar:






Referencias:

Areny Balageró, M. (2016). ¿Qué es el Brain Gym? ¿Para qué sirve? ¿Es realmente fiable?. Recuperado el 1 de julio de 2021, de: https://onx.la/461b4

Torres de Carella, N. (2021). Los beneficios del “Brain Gym” para los niños de edad escolar. Salud. Recuperado el 1 de julio de 2021, de: https://onx.la/93564